viernes, 19 de enero de 2018

Cuencos de Sonido




 Cuando viajo siempre deseo traerles a mis hijos y nietos algún recuerdo original y propio del país que visito. Pues cada vez es más difícil hacerlo ya que el mundo está tan globalizado que lo que veas en Egipto, lo puedes ver en China o en Perú. Digo esto porque cuando visité Nepal hace años,  encontré algo que me pareció único y que hoy encuentras en cualquier mercadillo de Europa.

Se trata de los Cuencos de Sonido del Himalaya. En una zona tibetana, en el país nepalí, entramos en una tienda. El anciano vendedor dijo que cada cuenco tenía un sonido especial si había sabiduría secreta en su fabricación. Su sonido eleva el alma dijo a través del guía, y la verdad, pasando la baqueta de madera por el borde de sus creaciones, te hacía sentir algo profundo. Luego llenó de agua hacia la mitad uno de los cuencos y al rozar los bordes con el taco, el agua se elevaba como si hirviera al trasmitirle el sonido. ¡Fue hermoso verlo y escucharlo! La mayoría de los que se fabrican hoy, añadió, sólo suenan.

Según la tradición los cuencos auténticos están hechos de siete metales con distintas combinaciones aleatorias. Un metal por cada planeta de nuestro Sistema Solar. Hoy, ya quedan muy pocos artesanos capaces de crear cuencos con sonidos especiales, que con la ayuda de sus manos incluso pueden curar enfermedades.

Se cuenta una historia del norte del Tibet. Al principio de los tiempos un soplo como  procedente de un invisible pulmón, movió el gran silencio y creó el sonido que a su vez creó una sutil vibración. Así se creó un planeta místico. Este primer sonido es  reconocido  como la matriz de  la  que  surgió, todo lo visible y lo invisible... ¡¡OMMM!!

Los chinos ya conocían los "Cuencos cantarines". Así les llamaban ellos, desde el siglo VI a. de C. ya que eran muy buenos en las diferentes aleaciones de los siete metales de los planetas. Los cuencos verdaderos los hacen personas especiales desde antiguo, hoy la mayoría son imitaciones.Tanto en Japón como en los monasterios tibetanos los diferentes sonidos ayudan  a extender los poderes curativos, los de concentración, de purificación y de relajación. 

Así que, ése fue nuestro regalo. Varios "Cuencos de sonido" para niños y mayores aunque sólo uno "auténtico" para la casa. Cuando  se  le hace  sonar,  te  transporta a otro  nivel  más  espiritual es un sonido que relaja y serena.


Desde el principio fue la música: “El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos”  Oscar Wilde.



miércoles, 10 de enero de 2018

¡Bienvenido Mister 2.018!





¡Nuevo año! Todo bien menos el ordenador que se me peta cada dos por tres!

Pudiera ser que un milagro en las noticias hiciera que no se siguiera con el Monotema pero... Para mi 2018 no trae cambios significativos. Enero frío con nieve y problemas en las carreteras. En León ciudad ayer cayeron unos copos mezclados con lluvia que ni los niños pudieron hacer el muñeco blanco.

He abierto el frasco de las buenas noticias que he ido escribiendo y guardando el año pasado. Hay muchas y todas buenas (normal, según la norma, sólo metes las buenas y destacadas) Bueno, algunas no son nada destacadas pero sí importantes para mí: como que le salió bien la compra de una casita en el pueblo a mi hija o ¡Éxito de visitas, ya van más de 600, con la carta a Melania en el blog!, Carta a Melania Trump ... me ha hecho ilusión leerlas.

O sea que 2018 comienza sin "nada nuevo bajo el sol" y eso es una buena noticia. Quedan muchos días, horas, minutos y segundos del Nuevo año y por desgracia muchas personas lo han comenzado ya con accidentes, pérdidas y necesidades múltiples que espero mejoren o acaben con el paso de los días.

Los Reyes Magos han traído muchos más regalos de los que necesitamos. Mis nietos no saben para qué juguete mirar y a mi eso cada vez me gusta menos. ¡Son los tiempos consumistas que vivimos! Por lo demás... ¡¡Bienvenido Mister 2.018! 


A comenzar el año con valentía: "Los pescadores dicen que el mar es peligroso y la tormenta terrible. Pero eso no les impide hacerse a la mar" de Vincent Van Gogh.



P.D. No sé, pero creo que me estoy quedando sin ordenador.



jueves, 21 de diciembre de 2017

"Recetas Navideñas"



Para estas Navidades se me han ocurrido algunas "Recetas"

 UNA: Hay muchas personas a las que les encanta la Navidad con todo lo que conlleva: Familia, luces, belenes, compras, regalos, colas, comidas... Mi sombra está en este grupo con una excepción: detesto las compras y el despilfarro. RECETA: ¡A disfrutarlas evitando sentirse culpables por tenerlo casi todo! 

DOS: Hay menos personas a las que no les gustan estas fiestas: les aburren, les entristecen, les ponen melancólicas... RECETA: Acercaros a los espectáculos de niños. Las pequeñas personitas  siempre trasmiten ilusión y en estas fechas mucha más.

TRES:Para las personas ancianas y enfermas: con dolor, tristeza, soledad... RECETA: Después de la medicina y posibles remedios sociales... ACEPTACIÓN.

CUATRO: para la juventud y también para los "jóvenes" de más de 40 tacos: cenas, bebida, música...
RECETA: Pocos excesos y mucho, mucho RESPETO. 


¡A por el 2.018! Sin olvidar que: "El mejor profeta del futuro es el pasado" de Lor Byron.



viernes, 15 de diciembre de 2017

Desfiles de moda



 Me llama la atención que siempre que hay algún desfile de diseñadores famosos en una pasarela importante, todo son piropos y buenas palabras para los trajes que desfilan. De las modelos mejor no hablar, parece que cuelgan los trajes de un saco de huesos, como decía mi abuela. Claro que así hay poco trabajo que hacer. Mi madre nos vestía igual a mi hermana y a mí. A mi hermana, que era muy delgada, le sentaba todo bien a la primera. A mi que tenía más formas, tenía que probarme varias veces.

En esos cuerpos cualquier tela que coloquen no necesitará retoque alguno. Luego vienen los diseños que más que vestidos parecen trajes de carnaval,  con unos accesorios de pena. Sólo se salvan los diseños étnicos y los de los figurines de toda la vida. O sea las copias. 

Me sorprenden las críticas siempre favorables, aunque se desfile literalmente con una mesa camilla. Los presentan con mucha palabrería y frases rimbombantes como: "una fórmula que enamora", "la nueva colección es una inmersión en una jungla de fantasía poblada por animales y flores". Que se resumiría así: "Vistosos estampados variados ". ¡Claro que no se vendería igual ni mucho menos! Añaden adjetivos como: diseños fabulosos, originales, atrevidos...y ya está, a la pasarela. Mi abuela decía que la moda era un cesto de vendimiar, cuando se sacaba todo se le daba la vuelta y se volvía a empezar por el fondo. Lo que se ve por la calle no se parece en nada a los desfiles que nos presentan por la tele, salvo excepciones.

¿Es que no puede haber críticas a desfiles no digo negativas, pero sí un poco más sinceras, sin tanto halago que muchos no merecen? La moda es un negocio por encima de todo, y me alegro que los hombres sepan explotarlo, aunque toda la vida, la costura haya estado en manos femeninas principalmente. Detrás de muchos nombres masculinos, que ya no están entre nosotros, como Oscar de la Renta, Gianni Versace, Christian Dior, Yves Saint Laurent, Cucci... y les han sustituido mujeres, siguen vendiendo con su nombre moda en todo el mundo como si estuvieran vivos.

He visitado muchas fábricas dentro y fuera de España, donde cientos de mujeres: hilaban, tejían, teñían telas, hacían dibujos étnicos, cortaban patrones y confeccionaban ropa que luego a veces se vende bajo un nombre famoso. Detrás de las grandes marcas suele haber más mujeres que hombres. Creo que las mujeres, ya lo he comentado más de una vez,  no sabemos vender el trabajo que realizamos.


Menos mal que la elegancia no necesita grandes marcas:"Todos somos producto de otros, ninguno de nosotros somos de verdad originales, todos tenemos deudas con la gente que nos enseñó y nos inspiró" de Norman Foster.




jueves, 7 de diciembre de 2017

"19 PUERTAS"



Disfruto cuando escucho en las noticias que la DGT pone medidas especiales por la gran cantidad de desplazamientos que se realizan estos días con motivo de la Constitución y la Inmaculada. Eso significa que millones  de personas van a disfrutar de la cultura, la playa, la nieve,  la ciudad, el pueblo... descubriendo nuevos parajes y lugares de los que nuestra Patria es tan prolífica.

Para mí toda España es mi Casa con sus 17 Comunidades Autónomas y sus dos Ciudades Autónomas. O sea que mi Mansión tiene 19 habitaciones o estancias con sus 19 puertas y nadie tiene derecho, aunque sea una minoría, a cerrarme la entrada de un salón (Cataluña) en el que trabajé y estudié más de cinco años de mi vida. 

Me congratulo con  las personas que pueden salir a conocer Nuestra Casa un poco más estos días. Mi sombra este verano visitó uno de esos lugares nuestros que merecen mucho la pena. El Gran Teatro de Mérida impresionante y único teatro romano. Allí, en aquel entorno alucinante, bajo las estrellas con un aforo de unas dos mil personas en un silencio sepulcral, allí, Séneca criticaba el despilfarro y la corrupción de la sociedad pero, como le recordaba Sepronio, que era como su Pepito Grillo, vivía rodeado de riquezas que Nerón le otorgaba. Cuando las cosas se pusieron feas y no había dinero, el emperador le encargó cobrar más tributos y Séneca para no hacerlo, argumentó que le devolvería su fortuna. Nerón la rechazó diciéndole que así Séneca quedaría como un señor y él como un avaricioso. ¡De corrupción hablamos! ¿Qué es eso? 

Imposible olvidar esa experiencia. Desearía que todas los habitantes de esta Piel de Toro disfrutaran algún verano de ése espectáculo nocturno porque es impactante.


¡A disfrutar del puente!: "Viajar enseña tolerancia" de Benjamín Disraeli.   



jueves, 30 de noviembre de 2017

"San google



 Le llamo "San Google" porque siempre está atento y dispuesto a echarnos una mano en cualquier momento que acudamos a él. Pues "San Google" me tuvo que recordar que este pasado lunes fue "El día del Maestro". Esto de cambiar las fiestas reales de lugar o bien unificarlas, está muy bien para poder disfrutar de algún puente o fin de semana más largo, pero hace que nos olvidemos de algunas festividades que fueron importantes en su día. 

Al llegar mis nietos del colegio les pregunté si algún profesor se lo había recordado y ninguno dijo que lo hubieran hecho. En mis días de docencia para mí era una fecha importante, tanto si había clase como si no, ya que si no había clase, se celebraba el día anterior. Siempre les recordaba a San José de Calasanz, como pionero de la creación de una escuela gratuita para los niños y niñas con menos posibles que dio pie a una escuela pública gratuita. Ese día les repartía chuches y me hacían pequeños regalos a su alcance: Una bisutería, una estatuilla, una planta... 

Recuerdo muchos años especiales pero uno muy grato me ocurrió en Felechares, un pueblo en el que di clase varios años en una escuela unitaria. En la sesión de tarde, entraba en el aula y mis alumnos cerraban la puerta detrás de mi. Luego cantaban una canción en la que pedían a la señorita maestra que les abriera la puerta o de lo contrario se tendrían que marchar. Abría la puerta y ... ¡Pena de móvil que no existía! Allí estaba toda la clase en tres filas. Los mayores detrás, los medianos en el medio y los pequeños delante. Todos cantaban mirándome sin desafinar. Mis ojos les acariciaron uno por uno y me costó darles las gracias por la emoción. Al finalizar la canción una de las niñas mayores me entregó un hermoso roscón que alguna madre les había hecho. ¡Me encantó el regalo! Lo compartimos. Era un día muy feliz porque todos sabían que ese día no había clase normal y lo disfrutábamos a tope. 

Hoy, al ser varios los profesores que pasan diariamente por el aula es difícil hacer una celebración, pero me gustaría cada director en cada colegio, lo recordara y dedicara unas frases de agradecimiento a los maestros y maestras por su labor cada vez más difícil en los tiempos que corren. ¡Qué no sólo se acordara "San Google"! 

Gracias Maestros y Maestras: "Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad" de Karl A. Menninger (Psiquiatra).




jueves, 23 de noviembre de 2017

Hierbaseca




 A Hierba le encantaba su nombre. Nunca había conocido a nadie con ese nombre, conocía a una Prado inteernauta, pero a nadie que se llamara como ella. Su carácter era un tanto brusco y seco. Hablaba poco y contestaba con  monosílabos o a lo sumo con palabras bisílabas: sí, no, ya, quizás, puede... ¡Rara vez se mojaba!. Por su forma de ser, desde adolescente la llamaban Hierbaseca. Trabajaba en una fábrica de vehículos, fue allí donde conoció a su pareja y pronto se fueron a vivir juntos a pesar de su juventud. En ese momento él tenía 20 años y ella 19. Trabajaban a turnos diferentes, ella en el turno de mañana y él en el turno de tarde, por lo que sólo compartían las noches y los fines de semana. Parecían felices. A los cinco años de convivencia surgió un problema inesperado. Tenían embarazo a la vista. Siempre habían pensado en tener hijos pero les pareció demasiado pronto. Ambos estuvieron de acuerdo en que era mejor abortar.  A raíz del aborto, en el que ella estuvo unos días especialmente triste, decidieron casarse y se fueron de viaje de novios a Cancún. Al año siguiente volvieron al Caribe.

Un sábado Hierbaseca se fue de compras y después de dos horas, apareció un taxi ante la puerta con lo adquirido. Un carrito de bebé con todos los accesorios: capazo, masicose, saquito, mochila portabebé... La sorpresa de él fue mayúscula. ¡Pero si ni siquiera estás embarazada! Sí, pero pronto lo estaré. Pasaron siete años más y el bebé no venía. Un día Hierbaseca comentó muy triste que en vez de llamarle Hierbaseca ahora la llamarían Vientreseco. Su obsesión iba en aumento, tanto que él para distraerla le compró un perrito.

La gente empezó a mirarla raro. Todas las tardes ponía al animal en el carrito de bebé y paseaba horas con él llamando la atención de los transeúntes para mostrarles a su pequeño. Los que la conocían al verla cambiaban de acera. ¡Está loca!

Hoy, en el jardín del psiquiátrico, Hierbaseca está sentada en el banco blanco, su preferido, meciendo el carrito vacío. 

Hay marcas imborrables: "El pasado no muere nunca, ni siquiera es pasado" de Antonio Gala.